En el acecho de la creciente oscuridad en las tardes de un otoño que aun recuerda dulcemente a un verano que no termina de decirnos adiós, se alzan en mis pensamientos preguntas a las que aun hoy, no consigo dar certera respuesta.
Evocando nuestros instintos mas primitivos, el gimnasio se ha convertido en un punto intangible en lo que a la seducción humana concierne.
Y es que la sexualidad y el culto al cuerpo son, en cierto modo, los pilares de un mundo en el que la línea que separa el amor del sexo es, en ocasiones, tan frágil como una etérea lagrima de cristal.
Sosegadamente, paso a paso, he intentado enfrentar frontal y descaradamente cuantos problemas han ido surgiendo en el devenir de mi rutina.
Aun siendo plenamente consciente de que mi mayor enemigo es mi propia incapacidad para asumir quien soy, o quien el mundo pretende que sea, hay un punto de inflexión en mi vida en forma de lacerantes versos de sangre que narran una historia a la que aun no se como poner punto; punto...y final.
El sexo no es ni ha sido nunca un tabú para mi. Sin embargo, he de reconocer que las conversaciones que se generan entorno a su versátil figura, consiguen desequilibrar, aun mas, la ya de por si volátil balanza de mis ideales.
En el gimnasio, parte, sino la totalidad de las conversaciones, acaban girando entorno a su esencia. Intento participar en ellas, tal vez por no darle la espalda al mundo, o mejor dicho, evitar que este me la de a mi. O tal vez, por el miedo a que se hagan una imagen, tal vez equivocada, tal vez no, sobre mi persona.
Me da vergüenza reconocerlo, pero desde el principio me propuse ser tan sincero como me fuese posible en este, vuestro blog.
Con 25 primaveras en mi haber, aun no he conocido mujer alguna....
Solo conozco la ingente, amarga y corrupta huella que los abusos sexuales a los que fui sometido en mi infancia han dejado en mi piel.
No se como afrontar ni como enfrentar esta situación.
He tenido diversas oportunidades para dejar a un lado eso que llaman virginidad. Pero la realidad es que en lo mas profundo de mi ser, solo anhelaba amar y ser amado....
Como Machado dijera alguna vez, caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Tal vez, en algún recóndito lugar de mi camino se oculte la llave que abra las puertas de la felicidad que tanto, tanto ansío.
Un saludo a tod@s!
Entre el amor y el sexo
domingo 11 de octubre de 2009
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2 comentarios:
Ese pasillo que nunca termina, del que no has terminado de salir,en el cual te encuentras cómodo por que lo conoces y entonces recuerdas esa frase más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. Pero debes hacerlo debes cruzar la puerta porque por tu reflexión se deriva que estás preparado para querer y para ser querido, no hablo de nada físico, no debes hacer nada hasta no encontrar a quien te ama y a quien tu amas.
Las conversaciones de gimnasio están distorsionadas, yo diría que llena de errores, son un sesgo de la realidad. Un centro lleno de hormonas no se si se habla de sentimientos o de algo meramente físico y pasajero. Va más allá y cuando estés preparado y encuentresa a la persona adecuada lo sabrás. Pero no tengas miedo a querer y a ser querido. Sufrirás, claro que sí, pero eso significa que estás vivo.
No quiero acabar sin mencionar tus abusos. Los que condeno desde que he leido la palabra. Ellos están presentes en ti, te han marcado y te han echo como eres,una persona dura pero buena y capaz de seguir luchando y la que dentro de poco cruzará el pasillo para continuar adelante.
- Caba, en un gimnasio se habla desde ambos puntos de vista, sentimientos y hormonas, aunque priman sobremanera los ultimos.
Muchisimas gracias por tus palabras.
Un besazo!
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