En ocasiones...¡veo muertos!

lunes 13 de julio de 2009

Tras haber decidido el que ha de ser titulo de esta entrada, empiezo a tomar conciencia de la imagen, acertada o no, que quien lea con cierta asiduidad este blog puede haberse hecho de mi.
Como se diría si mi vida fuese una serie de televisión, en anteriores capítulos narre diferentes acontecimientos de trascendencia paranormal acaecidos ante mi en mi entorno mas cercano. Mi casa.
Y es que, aunque pueda costar creerlo, en ocasiones...veo muertos.
Bueno, quien dice muertos dice sombras de evidente efigie humana capaces de responder a mi llamada a través de los diferentes objetos que encuentran a su paso. Luces, televisores y todo aquel mobiliario domestico capaz de atraer hacia si mi atención.
Hasta hace poco podía verlos, sentir y presentir su presencia; sin embargo, no conseguían despertar en mi ningún sentimiento de temor o inquietud.
Hasta ahora....
Hace unas semanas sucedió el que me atrevería a definir como el peor suceso paranormal del que he sido, no solo testigo, sino único protagonista.
Por respeto a la intimidad de la persona relacionada con dicho suceso, me veo en la imperiosa necesidad de omitir gran parte de los detalles de una historia tan difícilmente creíble como real.
Siendo aproximadamente las 22:30 horas de un día que no alcanzo a recordar, me encamine hacia la casa de un amigo que ha vivido el dolor de perder a un ser muy querido para el.
Ya desde el primer momento tome conciencia de que no estábamos solos, y aunque en mi mente se dibujaba una y otra vez el reflejo de la persona que se ocultaba tras las sombras que separan la vida de la muerte, preferí actuar como si nada estuviera pasando. En el fondo, era lo que realmente deseaba.
Hasta ese preciso instante nunca había sentido el angustioso tacto del dolor, de la desesperación del que desea ser visto, de la frustración del que desea ser escuchado...
Pero entonces, cuando menos lo esperaba, algo a mis ojos completamente invisible agarro con suma intensidad mi brazo derecho consiguiendo erizar hasta el ultimo cabello de mi cuerpo.
Poco a poco y casi sin darme cuenta, sentimientos y palabras que de ningún modo me pertenecían nacían lentamente en mi memoria.
Era una sensación tan amarga como indescriptible.
Casi sin darme cuenta había roto a llorar. Pero, ¡no deseaba llorar!
Entonces, ¿por qué brotaban lagrimas de mis ojos?
Y entonces lo vi, en las oscuras profundidades de un angosto pasillo.
Mi dolor era su dolor. Mi llanto era su llanto. Yo...era el....
Os puedo asegurar que pocas veces lo he pasado tan mal en mi vida, y es que no podía decirle la verdad a nadie. ¿Quién me iba a creer? Y sobretodo, la verdad, aunque se tratase solo de mi verdad, podía ser sumamente dolorosa para el amigo que tenia a mi lado.
Un saludo a tod@s!

2 comentarios:

cuchillita dijo...

Yo no creo mucho en estas cosas pero tampoco quiero creer, porque significaría que me pasaría algo parecido a lo tuyo, lo respeto muchisimo todo estos temas pero me imagino que a quien le pasa ciertas cosas que podrían decirse "paranormales", es por que tienen una sensibilidad especial, y tu has desmostrado que la tienes.
Otra vez gracias por tu apoyo, y es verdad que nadie me obliga a escribir nada, pero soy yo solo en motivo, que no me apetece, pero tu tranqui, que no tardaré, todo pasa...Un besazo!!

Sergio dijo...

Cuchillita, creeme cuando te digo que yo era bastante reacio a creer en estos temas. Me gustaban eso si, pero no terminaba de creer en ellos.
Hasta que empezaron a pasarme cosas que me sentia incapaz de explicar bajo las leyes de la logica.
Son reales, y al principio me divertian, hasta que me he dado cuenta que pueden pasarme cosas de tanta intensidad emocional como esta.
Un beso y muchisimo animo!