En el nombre del padre, del hijo y del borracho de la esquina

lunes 22 de junio de 2009

Hay quienes no creen en la existencia de lo casual, solo en lo meramente inevitable.
Casualidad o no, esta entrada relata los acontecimientos acaecidos desde que el pasado viernes tuviera en mi cruzar mis pasos con el de un borracho que se hallaba moribundo en el suelo próximo a una afamada cadena de supermercados.
No era la primera vez que nos veíamos, pues su presencia es ya habitual en la fauna y flora de las calles de mi barrio, pero si la primera vez que nuestras pupilas se fundían en un penetrante desafió de intenciones.
Cuando me encontraba a punto de dejarlo atrás, como tantas otras veces, algo en su mirada hizo que detuviera en seco mi marcha.
Clavaba sus ojos en mis ojos como un cazador lo hace con su presa.
Y entonces, alzando sus manos al cielo, dibujo en su cuerpo la señal de la santa cruz.
Quede atónito al no entender el porque de sus actos. En cualquier caso estaba tranquilo, pues pensaba para mis adentros que aquel gesto no era mas que otra excentricidad de una persona por cuyas venas no corre sangre, sino alcohol.
Y cuando encaminaba nuevamente mis pasos hacia mi destino, en su rostro se dibujo una profusa sonrisa que sentí sumamente amenazadora.
Trate de no darle mayor importancia a un encuentro que creí casual, mas cuando hube llegado a casa no dude en hacer participe a mi padre de dicha casualidad.
Me dirigí hacia la cocina para refrescar mi cuerpo con una apetitosa pieza de sandia sin poder borrar de mi memoria el momento en que ese hombre parecía haber sentenciado mi existencia en forma de singular crucifixión.
Y entonces, el cuchillo llamado a saciar el hambre de mi cuerpo y mi espíritu, sesgo en una mortal caricia parte de la piel de mi mano derecha.
No era un corte esencialmente profundo, pero la sangre es sumamente escandalosa.
Una vez hubo cesado la hemorragia, y tras dar buena cuenta de un fragmento de sandia que valía su peso en sangre, decidí recostarme sobre la cama del menor de mis hermanos reposando así un cuerpo que se hallaba casi tan extasiado como la mente de su portador.
Apenas unos minutos mas tarde, un terrible dolor de estomago acompañado por una acuciante sensación de nausea me obligaba a trasladar mi siesta, y con ella mi descanso, a las márgenes del cuarto de baño.
Me había cortado por comer sandia, y esta a su vez me había cortado la digestión...
¿Se puede ser mas patético? – Pensé a sabiendas de que el mero hecho de hacerme esa pregunta podría conllevar situaciones de un calado de mayor dramatismo personal.
Evidentemente, no me equivocaba.
Aun convaleciente por la exultante herida en mi mano derecha, y ya al día siguiente de todos estos acontecimientos, volví a dirigirme al paseo marítimo no sin un cierto temor a encontrarme nuevamente de frente con la persona que escasas horas antes parecía haber condenado mi existencia.
Por suerte para mi, debía estar pidiendo dinero en algún lugar próximo pero lo suficientemente lejano a su vez como para evitarme un enfrentamiento que no deseaba en ese preciso instante.
Después de todo lo vivido en el día anterior, pensé que ya nada podría alterar el curso normal de las cosas, hasta que, cuando me encontraba situado en una zona ajardinada situada en las márgenes del litoral malagueño, conocida como rotonda de Huelin (siendo Huelin un famoso barrio obrero de la capital), los desesperados gritos de una mujer consiguieron atraer hacia si mi atención.
Lo primero que percibí al buscar el origen y el por que de esos gritos, fue el torso desnudo de una exuberante mujer entrada en carnes.
Se hallaba en la inmensidad del césped que cubre la rotonda, gritando desesperada sin que pudiera sentir a nadie a su alrededor.
¿Qué le pasaba entonces?
No tardaría demasiado en dar respuesta a dicha pregunta. La mujer, sin lugar a dudas, se encontraba bajo el efecto de algún tipo de sustancia o brote psicotico.
Y como no podía ser de otra forma, no tubo en si nada mejor que hacer que correr desesperadamente hacia la primera persona que encontró en su camino, osease y por desgracia, yo.
Por si no fuera suficientemente dramática la situación, la mujer no solo mostraba sus tambaleantes senos al viento, sino que un extraño pelaje en la parte inferior de su cuerpo me hizo saber que quien corría tras mis pasos se hallaba completamente desnuda.
Lo que iba a ser un tranquilo paseo se convirtió en una alocada carrera....
Me había cortado cortando sandia, la sandia a su vez me había cortado la digestión, y por si no fueran suficientes desgracias, para una vez que me persigue una mujer desnuda, ¡esta loca!
Ya no me podía pasar nada mas. Estaba completamente seguro.
Bueno, seguro seguro tal vez no. Pero al menos eso era lo que deseaba creer en ese preciso instante.
Y digo deseaba, porque en la mañana de ayer cuando se cumplía el tercer día de mi publica crucifixión, una agónica infección en mis encías hizo que necesitara de asistencia sanitaria urgente.
¿Seguro que era un borracho? ¿No seria un tuerto? ¿O quizás se tratara de un borracho tuerto?
Sea como fuere, ahora no se si buscarlo y darle una paliza o invitarlo a una litrona...
Un saludo a tod@s!

5 comentarios:

_ALMA_ dijo...

Mare mia xDDD Perdona que me ria, pero sabes que es una situación de lo más absurda!!! XDDDDD
xDDDD xDDDDDDDD

La mujer desnuda ha sido la mejor parte de la historia xDDD

iris dijo...

jajjaj siento reirme pero es que es imaginarte corriendo y esa mujer detras... pobre... jajaj lo tubiste que pasar fatal...
con respecto a lo del borracho tuerto :P yo le invitaria a una litrona sin ninguna duda.. jejej
un besit!!!!

_ALMA_ dijo...

Me gusta la nueva imagen del blog, muy a lo pergamino.

Sergio dijo...

- Alma, es una imagen temporal, estoy trabajando en el nuevo diseño del blog de ahi que no haya nuevas entradas.
Un beso!

- Iris, intento tomarmelo todo con humor, incluso ese tipo de desgracias :P.
Un besazo!

cuchillita dijo...

jajaja, pues para mi es muy gracioso sobre todo la parte de la mujer loca, que si te pilla te viola jaja, que cosas te pasan (espero que no te moleste), yo que tu al borrachin, le haria chantaje con que te quite la maldición y lo invitas a unos chupitos!
Un beso!