¿Se puede cambiar el destino?

miércoles 20 de mayo de 2009

Hay quien dice que nuestro destino se halla escrito en el reflejo de las estrellas que inundan cada noche el vasto cielo nocturno.
Seguramente esta creencia tenga origen en algún romance de tiempos ya muy lejanos, tiempos en los que la realidad y el mito se hacían uno solo en cada nuevo amanecer.
Esta noche he tenido un sueño; un sueño donde se me llamaba a evitar un suceso que ya había ocurrido con anterioridad.
Una voz desconocida que parecía nacer y morir en lo mas profundo de mi ser, me encomendó salvar la vida de un joven que había fallecido horas antes como consecuencia de una devastadora explosión supuestamente provocada por un grupo terrorista.
Sabia su nombre, e incluso creía saber quien era, pero en realidad y tras pensarlo detenidamente una vez despierto, era la primera vez que estábamos llamados a encontrarnos.
Las manecillas del reloj volvían tras de si, por primera vez a lo largo de una historia aun inacabada, para otorgarme 24 horas con las que había de encontrar y salvar la vida de alguien por quien, horas mas tarde, todos derramaríamos una lagrima de sangre amparada en la inocencia perdida de todas y cada una de las despedidas.
Pero en modo alguno me resultaría sencillo. Habría de encontrarlo a ciegas y sin la posibilidad de explicar a nadie el motivo de mi búsqueda.
Para no alargar sobremanera la densidad de esta entrada, pase horas y horas buscándolo desesperadamente con la esperanza de evitar su presencia en el lugar donde la muerte ya aguardaba impaciente su llegada.
Luchar contra el tiempo es una guerra perdida. Mis esperanzas de encontrarlo se diluían con el transcurrir de cada minuto.
Por ello y ante la frustración de saber cuanto tendría lugar poco después, decidí explicar que me motivaba a buscar a esta persona como si mi vida dependiera de ello. Bueno, no era precisamente la mía....
Al hacerlo, una joven que yacía postrada en el suelo me indico con la mano el lugar por el que Nacho, que así se llamaba, caminaba dulcemente ignorando el dramático final que por el aguardaba a escasos metros de donde se hallaba.
Corrí tan rápido como pude, tan rápido como me gustaría poder hacerlo en una realidad que hace tiempo no me pertenece.
Lo hice. Nacho detuvo su marcha sin entender que motivaba la angustia que podía palparse en cada exhalación de mis pulmones.
Cuando me disponía a sonreír como prueba inequívoca de la alegría que para mi significaba haber salvado su vida, una explosión de enormes dimensiones dibujaba el caos en la inmensidad del horizonte.
Nacho había salvado la vida, pero... En su lugar, un joven matrimonio y su bebe recién nacido, decían adiós a un mundo en el que parecían no tener cabida.
Pude rescribir el destino. Pude salvar una vida inocente, pero el precio que otros debieron de pagar por ello fue demasiado alto....
¿Se puede cambiar el destino?
Un saludo a tod@s!

2 comentarios:

Helen Maran dijo...

me gusta tu post y tu casa, te dejo un saludo muy grande desde israel.

Sergio dijo...

- Helen, muchisimas gracias por tu comentario.
He tenido la oportunidad de leer alguna de las entradas de tu blog, especialmente la ultima.
Me ha impresionado tanto que no he dudado un solo segundo en añadir tu casa a la mia para que otras personas puedan disfrutar con la intensidad moral y sentimental de tus escritos.
Un beso!