Reflexiones

viernes 15 de mayo de 2009

A lo largo de diversas y muy numerosas entradas del blog, he dado forma a un deseo que por momentos me resulta sencillamente inalcanzable. Ser padre.
Me he dado cuenta de que son contadas las ocasiones en las que las cosas suceden tal y como las deseamos.
Desde niño, siempre tuve un profundo miedo a la soledad, y sin embargo, he acabado haciendo de este sentimiento mi mas leal consejero.
De algún modo he sido y soy consciente de la evolución personal y sentimental sufrida en pos de todas las circunstancias vividas desde mi traumática infancia.
En ocasiones, al leer y releer todas y cada una de mis palabras, entiendo que puedo despertar o generar en el lector anónimo un sentimiento de pena y compasión por mi persona y mis circunstancias.
Pero, ¿es realmente esa mi intención?
Lo mas difícil para un habido lector es tener la capacidad y la fuerza de voluntad necesarias para enfrentar la lectura de la primera de innumerables paginas de una historia que se escribe, y que escribimos, durante cada segundo de nuestra existencia.
Hay paginas en mi historia que hubiera deseado no escribir nunca; tomar en mi puño una goma y borrar todo atisbo del inmenso dolor y sufrimiento infringido a la mas inocente de las existencias. Un niño.
Pero no puedo volver atrás. Nadie puede...
El tiempo es caprichoso y siempre parece jugar en nuestra contra.
Un día eres un niño y al siguiente...
¿Qué eres al día siguiente? O mejor dicho, ¿quién eres en realidad?
No lo sabes, pero esperas que sea otro quien pueda darte la mas acertada de las respuestas, otro quien pueda dibujar el autentico y singular reflejo de tu esencia, alguien que pueda penetrar con la mirada mas allá de una carcasa forjada en entrañas para acariciar con un abrazo la ternura de tu alma.
He cometido grandes errores. Errores que de algún modo siempre he pretendido justificar mediante reiterados viajes a una infancia que no va a volver. Nunca.
Quisiera olvidarlo todo y empezar una vez mas este viaje desde el punto de partida.
Quisiera tener la oportunidad de vivir mi infancia como cualquier niño merece vivirla.
Quisiera que las sucias manos que un día mancharon por y para siempre mi cuerpo, mi sexualidad y mi mente, no hubieran existido jamás.
Parafraseándome a mi mismo, tengo que reconocer y asumir algo que no he sido capaz de enfrentar hasta el día de hoy, algo que dios, de existir, sabe cuanto dolor y malestar me provoca.
Seguramente me arrepienta de estas palabras. De hecho me arrepiento siquiera con el mero hecho de pensarlas.
Quiero ser padre y desearía encontrar una mujer con la que forjar una familia y ser, simple y llanamente, normal.
Pero, tengo que reconocer algo mas. Algo quizás motivado por los sucesos que anteriormente narre en pos de una infancia marchita.
Me siento atraído por determinadas personas de mi mismo sexo.
¡No entiendo el por que! Debería ser al revés, debería sentir odio, asco, repulsión por los hombres, pues uno de ellos me ha condenado de por vida a no vivir mi sexualidad desde la pureza y la privacidad que siempre hubiera deseado.
Es horrible vivir con este sentimiento de ambigüedad que se perpetua en tu mente, mas no en tu corazón.
Entiendo que en modo alguno puedo mostrar la imagen de que en la muerte esta en la solución a cuantas guerras hemos de enfrentar durante nuestra vida.
Pero...quiero morirme. Ese es, en la actualidad, el unido deseo que puedo hacer realidad con mis propias manos.
Un saludo a tod@s.

1 comentarios:

_ALMA_ dijo...

El problema es que no paras de cuestionarte a ti mismo, te atraen hombres y mujeres, o solo algunos hombres y algunas mujeres, y qué???
Cada cual es libre de vivir como quiera, y tu ya eres un adulto, ya no eres ese niño asustado, tienes dolor, por supuesto, pero es hora de pasar página, no se puede olvidar algo así, pero si puedes decidir que no te condicione aquello.

Se que tienes miedo a una relacción, se nota, las típicas frases de "estoy mejor solo" "así solo tengo que contar conmigo mismo" todo esto no son más que excusas para no sufrir un desengaño, sal, relaccionate, deja la verguenza a un lado y exprimenta una relacción, hay mil formas de vivirlas, y no todas tienen que ser para toda la vida, vive libremente, vive y demuestrate a ti mismo, que puedes dejar el miedo a un lado, y llevar las riendas de tu vida, por lo menos, en el ámbito personal.

Por otro lado, piensa que la persona que te va a hacer feliz está por ahí, en algún sitio, si murieras, moriría contigo la oportunidad de no volver a sentirte así. Inténtalo, pero esta vez, inténtalo de verdad, y no desde la soledad.


Pd: Estoy bien, tengo mis dias, pero intento ver el lado positivo, y dejar lo malo a un lado. Un besazo!