El deporte es vida, de eso no me cabe la menor duda, mas hay quienes han visto en sus entresijos una forma ineludible de entrelazar lazos con el sexo opuesto.
Esta máxima toma forma cada tarde en los alrededores del paseo marítimo de la Misericordia, donde son ya innumerables los jóvenes que, ataviados con su arma de caza, los patines, acechan sigilosamente agazapados en el asfalto buscando fundir sus colmillos con el cuerpo de una sinuosa e incauta sílfide.
Y como en cualquier cacería que se precie, el mas mínimo error...puede resultar fatal.
Ayer, mientras los últimos rayos del astro rey acariciaban con singular ternura mi rostro, recibí un curso intensivo de lo que nunca habría de hacer para atraer hacia mi la atención de una mujer.
Uno de estos leones de playa, leones de opaca y sesgada melena al viento, se lanzo con decisión hacia una pobre gacela que parecía bailar al son de las olas en pos de dulces y tímidos movimientos de levante.
En un abrazo cargado de pasión y de intención, el león, que el día de la lección de modales se hallaba escarbando bajo un árbol y comiendo los gusanos que de sus hendiduras nacían al ritmo de hakuna matata, estampo, literalmente, a la desgraciada gacela contra el suelo.
Haciendo honor a su portentoso nombre, su majestad trato de poner punto y final al cortejo dejando caer su poderoso cuerpo sobre la malherida y desconcertada presa.
Sus cabellos acariciaban profusamente los salientes de un bordillo que podrían haber puesto punto y final a una historia de amor que, en realidad, jamás había tenido lugar.
El león, majestuoso como pocos, trato de incorporarse nuevamente sobre sus patas traseras mientras alardeaba de cómo, gracias a su divina intervención, esta joven que, evidentemente no era una experimentada patinadora, no se había golpeado contra el bordillo al intentar dar un ínfimo giro sobre su cuerpo.
La gacela, como es lógico, yacía sobre el asfalto tratando de recomponer el puzzle de una situación tan dramática como surrealista.
Yo, entre tanto, tomaba apresuradamente nota de una lección tan inesperada como apasionante, y es que en apenas un minuto había aprendido como no debía conquistar a una chica, como matar a mi suegra (cuando la tenga) haciendo ver a todos que ha sido un terrible accidente, y sobretodo, como, en muchas ocasiones, se llega mucho mas lejos caminando...paso a paso....
Un saludo a tod@s!
El rey "león"
jueves 28 de mayo de 2009
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