En los días que corren es muy fácil caer en la tentación de sentenciar a una persona como enferma, bien por obesidad o por su aparente delgadez, sin tener en cuenta los sentimientos y las circunstancias que envuelven la realidad personal de cada individuo.
Yo, persona atlética donde las haya, siempre había pertenecido a ese privilegiado elenco que pudiendo comer todo cuanto deseaba permanecía estable en un peso ansiado por muchos. No era mejor ni peor que nadie, simplemente, ese era mi metabolismo.
Pero un día, motivado por la ansiedad y el estrés que las extenuantes jornadas de mi primera y única incursión en el mundo laboral me provocaban, ese fragmento, antaño fortuna carnal, cambio repentinamente de forma y con él, el reflejo de un joven condenado a ver en el espejo la imagen de un ser al que siempre sintió ajeno.
En no mas de 4 meses mi aspecto físico se vio completamente distorsionado al pasar de los 55 a los mas de 75 kilos que llegue a pesar por aquel entonces.
Me sentía sucio, feo, triste, extraño y todas estas sensaciones solo conseguían generarme un profundo sentimiento de vacío que trataba de llenar comiendo a todas horas.
Evidentemente, comía para sentirme mejor, pero como es obvio, cuanto mas comía más gordo estaba y en consecuencia, mayor era la sensación de rechazo que yo mismo me provocaba.
La depresión es un camino tan largo como profundos son los sentimientos de tristeza y amargura que la generan. Aunque haya quienes pretendan cruzarse en tu camino, quienes ansíen demostrarte cuan importante eres para ellos, seguirás sintiéndote solo y desvalido hasta que halles en tus entrañas la fuerza suficiente para abrir los ojos al verdadero mundo que te rodea.
De forma repentina y casi motivada por el destino, conocí a un grupo de personas con gustos afines a los míos, personas que al verte caminar en solitario por la calle, la cruzaban sin miedo hasta que, dibujándose frente a ti, saltaban a tus brazos para fundirse en un sincero abrazo cargado de un afecto que antes era incapaz de sentir.
Y en ese momento, cuando todo esta sumido en tinieblas, abres los ojos para comprender que al final del camino, había una luz esperando por ti.
Desde ese instante, decidí volver a ser quien había sido años atrás.
No fue de un día para otro, pero con perseverancia he conseguido volver al mismo peso que tuve semanas antes de empezar a trabajar.
Y es que en esta vida, la perseverancia por conseguir nuestros objetivos es la línea de salida de una carrera a la que solo tu puedes poner punto, punto y seguido, porque es tu vida, porque es tu carrera, porque por encima de todo, eres tu.
Un saludo a todas.
Depresion y trastornos alimenticios
viernes 18 de julio de 2008
Publicado por Sergio en 1:42
Etiquetas: anorexia, depresion, enfermedad, metabolismo, obesidad, trastorno
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2 comentarios:
Y si no te sientes violento, algun dia yo tambien cruzare la calle (quiera Dios que no vengan coches xD) para darte un gran abrazo. =)
Ya sabes mi opinion al respecto ;);););)
Un abrazo!!!
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