Amen

lunes 24 de marzo de 2008

Dicen que la Iglesia es pueblo y el pueblo siervo de un dios quimerico que pocos o ninguno han podido ver reflejado en sus dilatadas pupilas, y tienen razon. Somos siervos de nuestros mas profundos sentimientos y nuestros mas dolorosos temores. Quizas por ello, las personas somos tan fragiles como una lagrima de lluvia arrastrada por el viento.
Dicen que saber es poder y eso es algo que no pasa desapercibido para cuantos nos acechan desde las sombras amparandose en nuestros miedos para hacer suya nuestra forma de vivir.
Hace unos dias, una de esas personas autoproclamada mensajera del señor, nos hizo llegar un mensaje a traves del inusitado poder de convocatoria publica que un habito manchado en sangre alberga consigo. El mensaje no era otro que condenar a aquellas personas que reciven tratamientos paleativos al infernal dolor que una enfermedad terminal conlleva. Asi es, aquellos que como yo hayais perdido a una persona en las garras del cancer, sabreis de buena fe cuan dolorosos pueden ser los ultimos dias de existencia de las personas que lo padecen.
Sin embargo, para el seno de la Iglesia, aquellas personas que no son capaces de sobrevivir al dolor como Cristo lo hizo supuestamente en su dia, no son dignas merecedoras del paraiso y caeran por siempre en el abismo de la desesperacion por haber querido morir con toda la dignidad que cualquier ser vivo merece.
Una vez mas, arraigo mis sentimientos para con esa frase hecha cancion que dice "quizas, el cielo no sea suficiente".
Un saludo a tod@s y animaos a votar en la encuesta que no cuesta nada ;)

1 comentarios:

_ALMA_ dijo...

Se a quien te refieres y me alegro de que por fin su dolor haya acabado, si, estoy a favor de la Eutanasia, tb del aborto, de los condones, del sexo antes del matrimonio, de la homosexualidad, bisexualidad y transexualidad, en fin, de todo lo que nos haga un poco más libres y dueños de nosotros mismos.

Crucificadme! Yo soy mi propio dios.